Feria Medieval de Súria

La fidelidad en la recreación histórica es un sello de calidad de este evento. Durante todo el fin de semana, artesanos, músicos y actores medievales llenan a rebosar las calles del casco antiguo de la población.

Las calles empinadas, estrechas y tortuosas del Poble Vell de Súria presentan cada noviembre un aspecto del todo inusual: llenos de bullicio y ambientados en la Edad Media. Se calcula que unas 15.000 personas pasan durante un solo fin de semana para este mercado.

La feria de Súria, uno de los certámenes históricos más reconocidos de Cataluña, tiene un sello distintivo propio: la sal. La historia medieval del pueblo está estrechamente ligada a este mineral, por eso no se la podía dejar al margen. Además, la de Súria ha distinguido siempre por el rigor en la recreación histórica. Aparte de los oficios representados, las calles de la pequeña villa medieval también se ambientan para la ocasión. En un entorno arquitectónico privilegiado, la paja, los damascos y la caracterización de todos los participantes transportan a los visitantes al pasado.

Medieval pero innovadora

Las principales novedades del 2009 fueron el Pueblo de la Sal, una reconstrucción de una mina salina a escala real, y las exhibiciones de aves rapaces, que reunieron un gran volumen de público.

A medida que los espectadores se adentraban en la mina de potasa, los miembros del Casal Cultural de Dansaires Manresanos se encargaban de guiarlos a través de la galería. Ya desde la cola de entrada, una voz en off introducía el público en el mundo salino. Y una vez dentro, un minero veterano explicaba los secretos del trabajo a un joven aprendiz mientras los visitantes observaban la escena. Al final del trayecto, el público se podía llevar a casa una piedra de sal. Pero al igual que en el tiempo medieval, había que pagar los impuestos y, tras ello, la piedra que les habían dado quedaba reducida a un pequeño pizca de sal.

Estas dramatizaciones son una creación del director teatral Frederic Roda, y la impresionante escenografía ha sido diseñada por el taller Castells Planas, de Cardedeu, un centro especialista en decorados y ambientación que ha trabajado en destacados espectáculos teatrales y en espacios televisivos como Ventdelplà y Infidels. Según la organización, la simulación de la mina de los primeros años «se parecía demasiado a una mina de carbón», por eso «queríamos hacer algo más singular». Con paredes de cartón piedra pero potasa real en el suelo, la de ahora es auténtica, fiel a lo que sería una mina de sal.

La exhibición de aves rapaces, la segunda novedad de este año, también tuvo un papel destacado en la feria. Los halconeros dispusieron de la participación de un público de todas las edades y las aves jugaron con los asistentes. El águila Harris, por ejemplo, pasó por debajo de los brazos de los más pequeños, por entre las piernas de los no tan pequeños y acabó encontrando un cómodo asiento sobre la cabeza de una mujer que tenía unos ojos como platos. Pero el espectáculo no sólo fue un divertimento. Entre demostración y demostración, los responsables de las aves hicieron un llamamiento a conservar el planeta para evitar que los rapaces se extingan del todo.

Artesanía de calidad

Además de los espectáculos, una cuarentena de artesanos ambientaban las calles del Pueblo Viejo. Entre el soplador de vidrio, los panaderos y el peletero, este año destacaron el cortador de bloques de sal y los corderos, que se incorporaban al certamen por primer año. Huyendo de una masificación que haría perder calidad a la feria, Encarna Mata aseguró que «nos movemos en estas cifras porque el espacio nos limita y queremos que la gente que viene se sienta cómoda».

Los artesanos se han seleccionado a partir de criterios de calidad y fidelidad en la recreación histórica tanto respecto a la época, como a los productos y al trabajo. Pero los suriencs y surienques estaban igualmente implicados en la ambientación. Los comercios del pueblo estuvieron abiertos durante todo el fin de semana y el interior de las tiendas también estaba ambientado. Mata aseguraba que la implicación en la feria no es sólo por parte de las entidades del pueblo, que participan casi todas, sino también por parte de muchos vecinos que, a título individual, quieren colaborar en ella. La concejala de Cultura aseguró que «es importante que las entidades y los suriencs se hagan suya la fiesta para sacarla adelante, porque todos son imprescindibles».

El teatro, la música y la danza son el último ingrediente de este certamen porque, en palabras de Mata, «dan color y autenticidad». A lo largo del fin de semana se pudieron ver diferentes dramatizaciones, y grupos como Los Berros de la Cort aportaron el punto musical en el núcleo medieval.

Referencia:
http://www.regio7.cat/especials/festes/articles/suria/fira-medieval-suria-32_2109.html
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